Inicio Contacto Enlaces

Vera Zeller y las traducciones perdidas

por Diego Alfaro Palma
 

Lo cierto es que no sé mucho sobre Vera Zeller y absolutamente nada de alemán.

Una mañana, hace no mucho tiempo, junto con Ignacio Rojas (Director de Cuarto de Revelado), salimos a cazar libros. Nos dirigimos a un enorme galpón, adaptado como librería, ubicado entre San Diego y Avenida Matta. Días antes, gracias al dato del poeta Guido Arroyo, me había sumergido en el inabarcable desorden que impera en aquel gracioso lugar. Logré arrancar de ahí una antología de escritores soviéticos clandestinos, la desaparecida edición de Checoslovaquia vuelve al socialismo (preparada por editorial Universitaria en 1968) y un volumen de Cuentos esquimales, la que más allá de la adorable portada, es una delicia para incentivar la imaginación. Y bien, de vuelta ahí, esta vez con Ignacio, hurgamos hasta quedar con los dedos marcados de polvo. Después de un rato, cada uno se hizo de un par de libros, tras uno que otro evento inusual ocurrido en el que podría ser un hangar. Para mi suerte hallé el número 19-20 de la revista Orfeo, dedicado a la poesía alemana contemporánea. En la contraportada se avisaba que la ilustración de la tapa corría por cuenta del poeta Ludwig Zeller y que las traducciones y selección de textos era labor de Vera Zeller. Y qué buenos tiempos eran aquellos…

Se es nostálgico por profesión, aunque no a todos les quede tan claro. Orfeo, sin duda, aquella mítica revista de los años '60, sigue y seguirá siendo la envidia de los jóvenes editores de hoy. Un estimado nostálgico, más conocido como Jorge Teillier, decidió indagar en la misma edición que tengo en mis manos. Seleccionó de ella, entre otras, la traducción de “Fuga de la muerte” de Paul Celan, para la creación de un libro a todas luces iniciático: Poesía universal traducida por poetas chilenos (Ed. Universitaria). En aquella notable antología figuran las traducciones que Neruda logró y malogró de Blake y Joyce, la que Huidobro hizo Hölderlin, las tantas de Uribe Arce, ésas de Anguita, y por supuesto las de Vera Zeller.

La idea de esta selección es la de compartir las lecturas de aquellos poemas por los que Teillier, llegado el momento, titubeó, es decir, hacer una muestra de las traducciones perdidas de Zeller, con el compromiso que el lector, llegado su momento, indague y se proponga investigar acerca de esos reveladores de poemas, de un idioma a otro, de un mundo a este pequeño cuarto que es Chile. Desde ya el autor de este texto asume aquel compromiso y los invita a pasar. Asiento. Asiento.

 

 

 
 
Todas las ediciones