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Estación final

por H.K. Bodensiek
Trad. de Vera Zeller
 

Un carro está detenido bajo la lluvia,
Solitario sobre los rieles relucientes.
En los árboles nocturnos
Se suspende el silencio.
Las estrellas sueñan infinitamente lejanas.
Desde las ramas cae gota
En grandes charcos.
Bajo un yelmo de luz verde
Presientes más allá de la oscuridad
La ciudad febril, carente de paz.
Bienaventurado aquel que ahora posee una pieza,
Una pequeña morada propia.
Las calles están abandonadas y frías
Y la noche es larga.
¿De qué serviría
Sembrar lágrimas al viento...?
Pero el corazón está angustiado
Y el mundo es tan viejo.
Y siempre hay alguien bajo la lluvia,
Solitario junto a los rieles relucientes.

 


 


Endstation

Eine Strassenbahn steht im Ragen
Einsam auf den balnken Schienen.
In den nächtlichen Bäumen
Hängt das Schwiegen.
Die Sterne träumen unendlich fern.
Es tropft aus den Zweigen
In grosse Pfützen.
Unter einem Helm von grünem Licht
Ahnst du jenseits des Dunkels
Die unberfriedete Stadt.
Wohl dem, der jetzt eine Stube,
Ein kleines Zuhause hat.
Die Strassen sind leer und kalt
Und die Nacht ist lang.
Was würde es nützen,
Tränen in den Wind zu säen...
Doch das Herz ist bang
Un die Welt so alt.
Und immer steht einer im Regen
Einsam neben den blaken Schienen.


En Revista Ofeo, n° 19-20.

 


 
 
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