Llegará el día
en que seremos felices
el agua logrará amar el acero
el sol será unitario
dios cantará en el árbol
la luz bajará de la montaña
como una manada querida silenciosa que avanza
nos iluminaremos de pura bondad
seremos fosforescentes
andaremos desnudos
potentes de juventud intacta inherente
todo ruido nuevo
lleno de criaturas anhelantes
de empujes recientes
olvidaremos morir
yo iré como las ilusiones
íntegro de penachos y estandartes
coronado de flores y cicatrices
tu vendrás del mar
proclamada entre estruendos
con sales precedentes
con amargos sabores sexuales
tendremos casa
patente de luz ladeada
de paredes inclinadas
de dios prudente en los rincones
envejeceremos
tal vez tú y yo habitaremos animales puros
lácteas costumbres íntimas
nos cobijaremos en vestiduras muy simples
en el viejo sueño humano de florecer un rato
envejeceremos
llegará el día
en que seremos felices
iluminados como los grandes montes
como el mar cuando quiere
seremos bellos
como la vieja ilusión humana imposible.
De Cuaderno cívico 1, 2000-2004 (Inédito)
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