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La rosa pura
por Edgardo Anzieta
 

Llegará el día
en que seremos felices
el agua logrará amar el acero

el sol será unitario
dios cantará en el árbol
la luz bajará de la montaña
como una manada querida silenciosa que avanza

nos iluminaremos de pura bondad
seremos fosforescentes
andaremos desnudos

potentes de juventud intacta inherente

todo ruido nuevo
lleno de criaturas anhelantes
de empujes recientes

olvidaremos morir

yo iré como las ilusiones
íntegro de penachos y estandartes
coronado de flores y cicatrices

tu vendrás del mar
proclamada entre estruendos
con sales precedentes
con amargos sabores sexuales

tendremos casa
patente de luz ladeada
de paredes inclinadas
de dios prudente en los rincones

envejeceremos

tal vez tú y yo habitaremos animales puros
lácteas costumbres íntimas
nos cobijaremos en vestiduras muy simples

en el viejo sueño humano de florecer un rato

envejeceremos

llegará el día
en que seremos felices

iluminados como los grandes montes
como el mar cuando quiere

seremos bellos

como la vieja ilusión humana imposible.

 


De Cuaderno cívico 1, 2000-2004 (Inédito)



 

 
 
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