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Unas cuantas hojas en blanco
por Edgardo Anzieta
 

"...la historia no es el terreno de la felicidad: las épocas de felicidad son en ellas hojas en blanco".

Hegel

 

fascinado por la Historia
esta mañana de abril vivo fundamentalmente
con la boca abierta de quien respira difícil

alegremente

no obstante las cronologías y las fechas
hay un hombre en mí
un objeto en particular de la vida
que insiste existir y consistir

es mi cuerpo y su tendencia a levantarse constante
es mi cuerpo y su tendencia tan sexual a erguirse
aunque comprendo el reflejo del espejo pálido
esa falsedad que anhela mi imagen

voy feliz entre árboles amarillos
que así indican su mortal doctrina:
yo saludo personalizado

es que soy un individuo, una tendencia
una cierta molécula difuminada famosa:
tan provinciano en mi peinado!

comprendo la raíz de mi traje
la herbívora condición de mis días:
no reniego del plantígrado ni del carnívoro:
es que amanece muy trigo en esta aldea:

yo comprendo que es arduo entenderme en el hierro

que es dificultoso, enredado ponerme vidrio:

pero mi transparencia es tan de aire y de semilla

pero mi resonancia es tan humilde y de panadería

y es de calle habitada por González, que fue mi amigo
y la avenida es taconeada por María, que fue mi amante
y hay un vendedor en mi que pregona religiones floridas
y hay un comerciante en mí que vocea jeroglifos nuevos
y hay un mercader genuino que enciende días

y se da una vocación de fruta tendida:

en el ambiente en general hay una baldosa un adoquín
una legumbre olorosa: quizás qué fraterna infancia,
que se cocinaba, que se cocía

yo por ejemplo estimo al caballo y su cuero tenso
lo comprendo en su ejercicio básico civilizatorio
aún lo veo morir propiciatorio de guerras mundiales:

por eso le hablo en verduras y pasto tierno

y entrega su dentadura preciosa esforzada
su relincho tan de compañero y viril
y su mujer, la comprendo, tan redonda, tan bella,
tan ofrendada al sol de la existencia suculenta:

es que yo soy el fascinado por la Historia a muchos metros por segundo,
un estatuido en la estructura de la ciudad
y que lee periódicos intensos en desgracia:
lo mío es murmullo veloz

es que he comprendido la gloria de la carne

su pobre desempeño
su soberbia pretensión infinita
su condición estafada

y la quiero a la carne con modestia:
allí donde habita cuero adentro, acá donde se debate
piel adentro, allá más lejos donde muere, algo
así,

es que soy el falso comerciante favorito que hay en esto

digo, grito, deambulo gratuito imperfecto, lesionado a veces,
imperfecto:

fascinado por la Historia
respiro con dificultad los tiempos que me dieron
sostengo a María en mi
devengo González en mi
combato

quiero decir que perfecto cojeo

es que tengo un empedrado..!

es por el olor a estancia con productos que todavía queda

tal garbanzo áspero
cual tomate ardiendo sólido

tal para cual pan blanco fraterno dichoso

es el saludo remoto lejano de una vereda a otro espacio
como si se estremeciera un universo
"adiós Juan que fuiste mi padre"
adiós Flor que fuiste mi madre"
"adiós animales domésticos, mis hermanos mayores, yo el menor"

es que cuesta mucho vivir con esos júbilos íntegros

y es que así es la historia y su desaguadero:
el agua que le llevaba a las criaturas de casa
el regadío que alimentaba naranjos y cerezos
la alfalfa que crecía siempre allá a lo lejos

todos los estallidos naturales del trabajo agrario, por ejemplo

y las cruces de palo azul y de palo blanco
y el amor al milímetro, tan ceñido
y ese socialismo!

y esa contestación, tan ceñida, que no llega

esa postergación material de una vereda a otra vereda
ese socialismo!

ese silencio tan de aldea universal
tan de aves de corral y matadero

ese aroma a primavera colonial, señorías, con barro
con adobe español: en una de esas no;

vaya uno a saber qué significaba ese cerdito morador
aroma tal vez
sustancia quizás
esencia una vez:

quién define dónde verdaderamente crece una flor

pero lo mío es la Historia que nos fascina

quién define una vocación

qué otra queda que decirle bienvenidas al sol

insisto en el rayo genial, el estambre hijo
la querida hermana luz y su sudor
defina entonces la cara acontecida del buey

definan el viejo adoquín y su caballo y su galopar

defina herrumbre romana aquí

pues bien: que haya herrumbre romana aquí!

y atrás cuánta meditación púnica en la actitud segada

pero yo creo más bien que es el árbol
es la cuestión de saber derrumbarse
hondo
feraz

es esa inmanencia frente al mar, como la tienen los caballos,
es ese asentarse firme, hundido en la tierra, como la tienen
las recuas: es esa sangre que palpita y pasta tranquila,
como un ejemplar en estampa sostenida

digo que es la forestación natural de los predios
con ese matiz temporada de trigo entremedio

pero soy el fascinado por la Historia y lo que le pasa a los huesos!

esa bruma que crece de nuestra circunstancia
que de pronto hace amanecer nublado: son tristezas Job
son las cuantas tristezas Job que tienen golpe con acre tutor
y que siempre han habido

insisto en el animal que mide pocos metros cuadrados
que tiene pocas ambiciones
que mastica luz todo el día
el reventado panza arriba rumbo al humus

el verde clorofila intención del Espíritu
insisto en el pintado blanco de la cal
el que combate el gusano del día
el hombre que nada en él fuera de él metafísico

el que anda haciendo adobes por convicción divertimento: por sudor
por sabor en el paladar, por matiz:

y que hermosa ceremonia que ayer le hicimos
al vecino muerto: con cuál respeto le pusimos su último traje
con qué unción los viejos aceites orientales, la cuidadosa
postura de la cabeza afilada: es que sencillamente
lo queríamos,
lo guardábamos como una joya para el pretérito
lo encendíamos como una fruta madura para el átomo

LO QUERIAMOS, HOMBRE, LO QUERIAMOS

insisto en el animal que olía, natural, sin grosería:
bruto sí, pero desnudo

tan sincero el pobre hombre criatura, tan amigo el pobre cuerpo,
tan intempestivo y tempestivo en el mar que lo movió

por eso se para todo el día frente al agua
todo el día le habla con su cerebro y más atrás, a la altura
del tallo, de la pulpa salvaje del cerebelo: por eso
le conversa en pez, en espina, en sangre de las orillas:
por eso los mastica en sus sales sexuales, y se lo lleva en eso

de ahí su olor pensativo a materia machacada, a piedra exobiología
a electricidad gozosa terrible: por eso incansable como un
pensamiento, como un idealismo platónico de caverna frutal:
por eso la agricultura, la leche maternal, el padre semental
que hay en el sol, tanta criatura molida acá del Sur,
tanta ribera de océano y humedad que tiene la médula y duele

aunque soy el fascinado por la historia:

razón de todo ello tomamos el cuerpo del vecino
y le dimos sepultura
creyendo en la inmortalidad del instante

así colgando en el abismo de la actualidad provinciana:

pero qué importa, si era bueno y tenía los ojos profundos
y sabía hablar y sabía beber y sabía ser terso
si era una manzana conversando con un caballo

si era la tristeza del caballo conversando con el mar

y todo eso lo sabían todos los vecinos que alimentan
sus gallinas, que dan de comer a su perro, que acarician
su pobre gato otoñal:
y así tenía filosofía con sus hijos, método, sistema cósmico de fin de patio

es que era muy de barro y de cerro viejo, eso sí,
galopador, también;

soy el fascinado por la historia

tengo en mi memoria ceniza de apellidos comunales:

tengo la ropa oscura que huele al viejo incendio nacional,

bueno, basta por hoy,
esta página en blanco de un día de abril en el mundo, en Chillán.


 

De El visor emocionado, de 2006.

 

 
 
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