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Certenidad
por Edgardo Anzieta
 
Yo saludo con toda mi fe al hombre muerto,
él también tuvo sus días con flores,
fue feliz ciertamente. Por él me yergo
sobre las rocas y alzo un brazo
sin beligerancia, por él me despido
del mar al calor de las tristezas agudas,

Por él pienso en héroes y lamentables
cosas tendidas. Por aquel objeto sin aire
imagino las grandezas de un pupitre,
el zumbido de una abeja,
la cercanía imposible del sol.
Pienso tristemente y pienso con hilo estremecido
prolongación de la sangre, ceremonias de especie,
gozos sin palabras que caen de agotadas madres
que han perdido sus cachorros.

He permanecido en extrañas noches
vestido en el recuerdo del muerto y su hondo
misterio insistente, he permanecido bajo la luz
de la luna volviéndome pálido de sentimiento,
sufriendo la fría transformación de la carne en espíritu.

Lo he sufrido al muerto como un vidrio de mí.

Y siempre he vuelto a este planeta de la sangre
aquí donde cantan y ceden las rosas y los pájaros,
donde la apuesta es dura y animal,
he vuelto de mi palidez
a despedirme como se debe:
el muerto es héroe, la materia heroica
la vida con justicia una batalla hermosa que se pierde.

 

Yo, yo saludo con toda mi fe.

 

 

A Patricio Sobarzo, muerto de dictadura
2-3 julio 1984

 

De El hundimiento del mar y otros poemas (inédito, 1995-2000)

 
 
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