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Braulio Arenas, surrealistamente olvidado

por Ernesto Pfeiffer

“La acción y la obra de Arenas y sus amigos
ha sido cubierta por una montaña de inepcias,
indiferencia y silencio hostil. La historia espiritual de
América Latina está todavía por hacerse”.


Octavio Paz

 

 

El total desconocimiento de la obra de Braulio Arenas y su marginación del canon poético actual ha convertido, al reputado escritor, en sólo un nombre; para algunos, ese nombre es asociado inmediatamente con dos elementos: Mandrágora y dictadura. Por supuesto que Arenas no es ni uno ni lo otro, sino algo inmensamente más trascendente: un escritor con un sólido legado.

Enrique Lihn, luego de la muerte de Arenas, escribió un lúcido artículo que tiene plena vigencia, allí hace un análisis del apoyo que brindó Arenas a la dictadura: “Un 11 de septiembre, Arenas se exilió en un colaboracionismo patético, histérico y exangüe” (1). Sin embargo, Lihn hace una defensa al “escritor”, y en el párrafo siguiente agrega: “No desapareció, sin embargo, el escritor que debiera sobrevivir, porque es real y hasta de una cierta sur-realeza ”.

Es vital, luego de más de veinte años de su deceso; valorar y estudiar la enorme obra dejada por Arenas, y dejar de discriminarla por motivos extra literarios. Se debe tomar en serio el artículo del autor de La Pieza Oscura, quien agregó: “La cantidad de obras que escribió Braulio –enorme– da una idea de la distancia que puso entre él y la vida (…) Para él la relación de la literatura con la literatura era lo esencial en ella.” Debe quedarnos de dicho artículo la dedicación que tuvo Arenas por el oficio de escritor: vivió para la literatura y no tuvo espacio para nada más, de hecho, no tuvo esposa ni tampoco hijos. Durante más de cincuenta años se entregó a la ardua labor de escribir y reescribir. Publicó alrededor de cincuenta libros; entre los cuales encontramos novelas, poemas, ensayos, obras de teatro, artículos y traducciones. Por esto, podemos afirmar que Arenas fue un notable creador que anheló y logró; incursionar en todas las posibilidades que le brindó la palabra.

 

 

DATOS GENERALES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE ARENAS

A continuación algunos datos muy breves de la vida y obra de Arenas. Braulio Arenas, nace el 4 de abril de 1913 en La Serena. Su padre fue don Braulio Arenas Vallejo, él tenía un parentesco directo con José Joaquín Vallejo (Jotabeche). Su madre fue Aurora Carvajal y provenía del Valle del Elqui, ella fue amiga de Lucila Godoy Alcayaga (Gabriela Mistral). Podemos ver que la literatura estuvo presente en su hogar desde el comienzo y estas influencias marcarán la vida del escritor.

La madre y el padre de Braulio murieron muy jóvenes y él quedó al cuidado de sus hermanas; Ana y Alicia, y de su hermano Alberto. Este último había egresado como profesor de castellano y filosofía, encontró trabajo en Quillota y se llevó a su familia en 1928, luego de un año se trasladaron a Santiago.

Al llegar Arenas a la capital, comenzó a recibir poderosas influencias, la más importante es la de Rosamel del Valle que había publicado meses antes; País Blanco y Negro , libro que evidencia el influjo de Nadja de André Breton. Junto a Rosamel del Valle visita por primera vez a Vicente Huidobro.

Arenas estudió en el Liceo de Aplicación y fue compañero de Eduardo “chico” Molina, aquellos años no asistió con regularidad a sus clases y su hermano lo llevó a Talca en 1932 para que terminara sus estudios. En el Liceo de Talca se encuentra con Teófilo Cid que venía de Concepción y conoce a Enrique Gómez-Correa, este último recordará aquellos días estudiantiles: “ Un curso más adelante estaban Teófilo y Braulio Arenas. Yo estaba en Cuarto Año de Humanidades y ellos estaban en Quinto. Pero ya había una selección, (…) que había hecho el propio profesor de castellano de los tres escritores en ciernes que producían el Liceo de Talca. Entonces ya éramos conocidos en el liceo. (…) Para las horas de Cívica nosotros teníamos que dar una conferencia y a veces nos daban dos horas y hablábamos: yo del teatro español, por ejemplo; Braulio hablaba sobre Goethe, sobre el romanticismo alemán. Y Teófilo hablaba bien, era orador y era muy revolucionario”(2). Luego, los tres poetas se trasladan a Santiago a estudiar leyes, sólo Gómez-Correa terminó, porque Teófilo se diluyó y Arenas: “Estudió leyes pero duró muy poco porque en la clase de Economía, don Enrique Martner, que era el profesor, le preguntó quiénes eran los fisiócratas, Braulio Arenas se quedó mudo. Se fue. Y no volvió nunca más. Hasta ahí no más llegó: hasta los fisiócratas” (3).

En 1938 se forma oficialmente el grupo Mandrágora, se agrega Jorge Cáceres y editan siete números de la revista (4). Aquel grupo, marcó un proceso en nuestra literatura e influenció notoriamente a las generaciones venideras. Arenas, además de ser el líder natural del grupo, fue muy importante como promotor de autores y lecturas, difundió a Rimbaud, Lautreámont, Apollinaire, Marqués de Sade, etc. Realizaron exposiciones surrealistas y revolucionaron la escena literaria de esos años. Prueba de ello, fue el incidente que protagonizó Arenas al romper el discurso que daba Pablo Neruda en el auditorio de la Universidad de Chile.

Luego de 1945, Arenas se aleja del surrealismo ortodoxo y se abre a nuevas posibilidades, podríamos decir que absorbe corrientes más tradicionales y las incorpora a su espíritu surrealista. Comienza una evolución que traerá sus mejores creaciones, entre ellas, están sus dos obras más corregidas y publicadas, la primera es la novela: Adiós a la Familia (1961)(5), que según Alone era un “verdadero adiós a la vulgaridad”. El otro es un poema extenso titulado; Discurso del Gran Poder (1952), allí ocupa a su manera la técnica de las doce palabras redobladas y con la influencia de Lewis Carroll intenta trasformar el poema en una partida de ajedrez.

Debemos agregar entre sus obras más destacadas, las novelas; El Castillo de Perth (1969), que tiene elementos de la novela gótica; La Endemoniada de Santiag o(1969), un intento de hacer una nueva novela histórica y Los esclavos de sus Pasiones (1975), una novela hecha con fragmentos de la narrativa chilena del siglo XIX. Entre sus libros de poesía destacan: La Casa Fantasma (1962); libro aplaudido por José Donoso y por la crítica nacional, Ancud, Castro y Achao (1963), Poemas (1959), Memorándum Mandrágora (1985) y Memorándum Chileno (1986).

Muy importante es su labor como traductor y desde el año 1939 –fecha en que aparece su traducción de “Una Temporada en el Infierno”–, seguirá haciendo traducciones hasta sus últimos años, llegando a publicar su traducción Nadja dos años antes de morir en 1986. Debemos destacar sus Actas Surrealistas (1974); un libro que permanece oculto y que cuenta con una gran selección de textos de diferentes autores que fueron relevantes en el surrealismo hispanoamericano y mundial.

Algo que debemos aclarar respecto a su vida, es su situación económica, algunos, como Enrique Lihn, mencionan su pobreza y hasta miseria, en la realidad esto no fue así, porque aunque vivía con sus hermanas, ellas trabajaban y mantenían una casa en el Barrio Brasil y luego un departamento en calle Canadá, no tuvo una vida lujosa, pero tampoco una miserable; vivía con tranquilidad, aunque sin holgura.

Arenas muere el 12 de mayo de 1988, producto de un cáncer. El año pasado se cumplieron 20 años de su deceso y su legado comienza a surgir desde las cenizas.

 

Notas:

(1) Enrique Lihn. “Braulio Arenas, el escritor que debiera sobrevivir”. Revista Apsi , número 255, 1988. (subir)

(2)Hernán Ortega. Arquitectura del Escritor: Enrique Gómez Correa . (Santiago: 1999), p. 40. (subir)

(3) Op. cit. (subir)

(4) Sólo seis números fueron oficiales, ya que el séptimo número fue obra de Enrique Gómez-Correa. (subir)

(5) Antes publicó una versión muy distinta con el mismo nombre en la Revista Atenea de Concepción. (subir)


 
 
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