A galope de yegua me he venido.
Oh Filis, a pastar en el otero.
Vengo potro de sed. Atrás, fulero
el asno rebuznero me ha seguido.
Los pastos han de recibirme, heridos
por latigazos de los bebederos.
Mas no las aguas furias del estero
ni los relinchos de rencor: bruñidos
Vengo rayo de sed. Estoy cansado.
Toma la rienda.
-¿Soy yo la otra vida?
Me da lo mismo. Acaba lo pactado.
¡Habrás de relinchar por las heridas
hasta zumbar la fuente de los prados!
¡Suelto la rienda ya? ¡También, las bridas!
¡A beber de la fuente lo acordado!
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