Devuélveme la vista
ahora que me voy volando pura
Y que la luz me asista
si el aire me apresura
hacia la noche de la arboladura.
Y véanle mis ojos
cuando la luz se esfume con el vuelo
Y el valle se haga rojo
de puro gozo ¡Oh velo
del aire que al subir se vuelve cielo!
¡Y así me iré encumbrado
por hilos altos de fulgor agudo!
¡Y véanme los prados
alzar los ojos mudos
al aire zumbador que desanudo!
¡Que al irme revolando
desde mi sangre al aire de tan ida
me vuelva! ¿Pero cuándo
he de lamer, perdida
la luz llagada de mi cierva herida?
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