Amo a The La's. Desde que primero escuché There She Goes en 1988 y luego descubrí Way Out, su primer single, me he abierto camino por todo nuevo y sucesivo lanzamiento, pre-lanzamiento y relanzamiento y furtivamente obtuve todo demo conocido (y desconocido) para el hombre. Con un solo álbum a su nombre y únicamente 20 canciones publicadas oficialmente (las 12 del disco más ocho lados b distintos), The La's siempre estarán en mi lista de las 3 Mejores Bandas de Todos los Tiempos. Apenas sí se han molestado con las listas de éxitos, y casi ni han hecho giras, pero son el sueño de todo coleccionista de discos –la colección completa fácilmente obtenible, debido a que, como son las cosas, no son bien conocidos ni queridos. Si después de leer este articulo, aunque sea uno de ustedes se toma el tiempo de buscar una copia de su álbum, mi día estará completo. Encajará perfecto en su colección de discos, junto al Bo Diddley Is a Gunslinger, Rubber Soul y el Out Of Our Heads de los Rolling Stones.
Aunque se puede perdonar a la gente por descartar a la banda, por considerarlos sólo one hit wonders, la historia de The La's no empieza ni termina con There She Goes. Claro, la mayoría de la gente reconocería el intro tintineante de la guitarra y el ritmo de fondo como de skiffle (1), e incluso podría notar las referencias en las letras que pueden o no aludir al uso de la heroína. Mas, si esa gente escarbase un poco más hondo, encontraría una trayectoria de sobre veinte años y que todavía sigue vigente hoy en día, como un futbolista cuyos mejores días han pasado y que aún cree que en el cuerpo le queda un buen juego más, un par de goles más.
The La's han sido una constante preocupación en Liverpool desde el inicio de los ochentas, pero las inestables formaciones, hechas alrededor del núcleo de Lee Mavers (vocalista y guitarrista) y John Power (bajista y segunda voz), comenzaron a rotar de lleno alrededor de 1986. Mavers, en esencia, es The La's; son sus éxitos, sus arreglos musicales, y siempre ha tenido la última palabra en la mayoría de las decisiones que importan. Por estos días, Lee Mavers es el Howard Hughes, Arthur Lee y Syd Barrett, todos en uno, de mi generación. ¿Comportamiento excéntrico? Sí. ¿Modo de vida retirada? Ajá. ¿Trastorno Obsesivo-Compulsivo? ¡Por supuesto! Viviendo en este momento de los derechos que cobra por There She Goes, con £5.000 - £10.000 al mes (dependiendo de qué se lea o con quién se hable), parece más que feliz de mantenerse aislado del resto del mundo. Pero no fue siempre así. Este era un hombre que expelía música por los poros y tenía deseos ardientes de hacerla oír. Lamentablemente, esto fue lo que acabó con él.

Perfeccionista a la enésima potencia, Mavers estaba desesperado por crear el álbum perfecto, que sonara como Merseybeat (2), mezclado con Captain Beefheart and the Delta Blues –el sonido del Merseyssippi, como con gusto lo llamó en todas las entrevistas que dio entre 1987 y 1990. Después del lanzamiento de Way Out y There She Goes, Mavers tenía una idea formada de cómo el album de The La's debía sonar. Él dice que la versión de Over que terminó en el lado b de Timeless Melody, es la mejor grabación que la banda había hecho. Para que sepan, Over fue grabado en un establo, con una antigua radio grande (3).
“Pasamos cuatro meses en un estudio en Liverpool y luego nos deshicimos de aquello.” (Mavers, junio de 1989)
Numerosas sesiones de estudio fueron abandonadas a medio camino porque no se encontraba la 'vibra' correcta. Barry Sutton, quien una vez fuera guitarrista de la banda, asegura haber grabado el álbum entero tres veces durante los once meses que estuvo con la banda. El aclamado productor John Leckie cuenta que los de la banda le pasaron los antiguos demos de cuatro pistas y le exigieron que las grabaciones sonasen así. Mavers pedía lo imposible, diciéndole a Leckie que “hiciera sonar la guitarra como un árbol”. El productor hacía lo mejor que podía ante tales circunstancias, y luego escuchaba frustrado cómo, con todas las grabadoras apagadas, la banda se reunía en la cocina con un par de guitarras acústicas y un pito, para tocar para él canciones aún mejores; canciones que estaban destinadas para “el segundo disco (!)”(búsquese The Kitchen Tapes en internet). Un antiguo tablero de mezclas del estudio Abbey Road, fue supuestamente localizado, y usado en algunas grabaciones, después de que a Mavers se le ocurrió que, ya que estaba cubierto de polvo de los sesentas, el tablero de alguna manera invocaría los fantasmas y las 'vibras' del pasado, ayudando a la banda a crear el tipo de grabación cósmica que su líder sólo oía, verdaderamente, en su propia mente. John Power dijo en el momento que Mavers pensaba que las guitarras sonaban mejor cubiertas de polvo también. En el verano de 1993, conocí a Mavers, y le pregunté acerca de las historias que rodeaban a The La's y las grabaciones. Así resumió él sus frustraciones:
“Tú sabes, cuando tu mamá hace sopa, y toma todas las verduras; las zanahorias, las papas, las cebollas, todas las legumbres, y añade el agua, y tú pruebas la sopa ¿y es como que le hubiera echado algo más? Una especie de ingrediente mágico. Algo que nunca viste que tu mama agregara a la mezcla, pero tú sabes que ahí está. Así es como quiero que The La's suene, pero estos estudios y tableros modernos, no están preparados para aquello, así que los productores no pueden hacer la sopa”.
Usando palabras como orgánico y purista (4), Mavers hablaba grandiosamente del sonido de The La's que oía en su cabeza. Este era, claramente, un artista maldito; torturado por la incapacidad de aquellos que lo rodeaban de convertir en realidad sus visiones. Para Mavers, demasiados cocineros estaban arruinando la preparación tan especial de su caldo. Go! Discs, el sello disquero de la banda, aguantó este genio errático por algún tiempo, pero eventualmente su paciencia se empezó a agotar. Los rumores de que Mavers había tratado de quemar las últimas grabaciones, realizadas en Devon con el productor Mike Hedges, fueron la gota que rebalsó el vaso, especialmente porque todos quienes habían oído las grabaciones, concordaban en que estas canciones eran las mejores hechas en cualquier sesión de la banda. El dueño del sello, Andy McDonald, y el súper productor, Steve Lillywhite, supervisaron la terminación del disco, pegando pedacitos de canciones sacados de varias tomas, encima de partes de guitarra a medio terminar y ensayos de voz, para desagrado de Mavers.
Necesito recapitular ahora. Mucho antes del lanzamiento del disco, tuve la suerte de adquirir un cassette lleno de distintos demos y sesiones de la banda hechos con varios productores. Escuché ese cassette sin parar. Conocía todos los sutiles riffs acústicos; todas las armonías a tres partes; todas las versiones, sicodélicas, repiqueteantes y vibrantes, de Callin' All que existían. Me lo conocía todo de atrás para adelante, de adentro hacia fuera. Podía distinguir quién había producido una canción en particular con sólo oír los primeros segundos del intro. “¡Este es un Leckie! ¡Este otro es un Hedges! ”
Cuando salió el disco, algunas canciones sí sonaban un poquito distintas. Hasta cierto punto, podía comprender la frustración de Mavers. Por ejemplo, ¿dónde estaba ese apocalíptico sonido, como grabado en mono, hueco y fuerte, de Timeless Melody? Esta versión había sido promocionada como el sencillo número tres de The La's antes de ser rápidamente retirada del mercado. La versión del disco suena débil en comparación a la del single. Pero sigue siendo una gran canción. ¿Qué le habían hecho a IOU? Una canción que una vez estuvo llena de vida, ahora sonaba como si hubiese sido grabada a las tres de la mañana y con bajón. Pero es una gran canción también. ¿Y qué le había pasado a Callin' All? ¡Una magistral canción, sacada directamente de una grabación del We Love You de los Stones, llena de guitarras españolas aullantes, espeluznantes voces de fondo, y baterías parecidas a los golpes estrepitosos de bloques de madera, y ni siquiera se incluyó en el disco! Pero. Pausa para pensar. Estas eran excelentes canciones. Este era, sin embargo, el álbum de los La's. Seguramente, ¿eso era lo que importaba? Yo sólo había oído Son Of A Gun en un video bien llevado de un programa de televisión. Nunca había oído el estruendo de garage rockabilly de Failure hasta ahora. Y nunca había oído Looking Glass anteriormente. Esta canción por sí sola justificaba pagar por el disco, una canción lenta que rumea sobre el sentido de la vida, y se mantiene por casi ocho minutos. El final suena como un remolino; baterías, voces y el lavaplatos de la cocina en secado centrifugado, todos compitiendo en un vórtice fantástico de ruido: muchas de las otras canciones del disco que acabas de oír entran y salen de la mezcla, cortesía del malicioso Steve Lillywhite.
“Sail away on the airwaves……….look what it's doin' to me……don't…go...down…to…doledrum…..”
¡Fan. Tástico! Se puede decir, incluso, que Lillywhite fue responsable de la mejor parte del disco, así que no todo es malo. Claro, se pueden encontrar mejores grabaciones en otro lado, grabaciones en que el productor ha logrado sumar las voces, los ritmos y los instrumentos, en algo más potente que las partes individuales (la versión de Doledrum en la sesión de la BBC con Janice Long, por ejemplo). Varios de los demos de The La's, tienen ese ingrediente incógnito que Mavers estuvo persiguiendo constantemente. Los mejores, contienen la profundidad y alma que sí faltan en las versiones del disco, pero decir que el álbum de The La's es basura, es incorrecto. De hecho, es bueno. Muy bueno. Realmente muy bueno.
“Es una mierda”, dijo Mavers.
La mayoría de la gente estaba oyendo esa colección de canciones por primera vez. Para ellos, no era una mierda; era el disco de The La's y esta era la forma en que debía sonar. ‘Purista', sí, ‘orgánico', sí y anclado en los puntos de referencia musical correctos. La banda se embarcó en una breve gira para promocionar el disco, con Mavers diciéndole al público que podía comprar el disco, que no lo comprase, mientras él zigzagueaba a través del Reino Unido y Europa. Inevitablemente, hubo un encontrón entre el artista y el sello disquero. Con el tiempo, Go! Discs lanzó una deslavada versión de Timeless Melody, reeditó There She Goes (haciendo de ella un éxito –número 13 en el Reino Unido y 17 en la lista Hot 100 de Estados Unidos), y terminó de publicitar el álbum publicando Feelin'. Mavers y su banda les siguieron el amen, promocionando los sencillos, pero eso, como dicen, fue todo.
Hasta hoy, ningún material nuevo de los La's ha sido publicado. Hemos tenido reediciones y relanzamientos, hay una compilación de sencillos muy buena hecha en Japón que se puede conseguir, un disco de sesiones en la BBC que contiene versiones superiores a las del disco, así como también una versión de Over con canturreo de cosacos rusos y una guitarra, brillante y narcótica que, aparentemente, fue sobregrabada por Mavers, pues habían sólo tres La's ese día en el estudio. ¡Sobregrabada! Eso es lo más cerca que han llegado The La's de las técnicas modernas de grabación. El disco acaba de recibir el reglamentario tratamiento de ‘Edición de lujo' por parte de Polygram y There She Goes incluso fue lanzada (de nuevo) para promocionarla. Pero, a menos que se ignoren las mal grabadas ediciones de Viper Recordings, o se busque en los últimos rincones de internet, siguen habiendo sólo 20 canciones oficiales de los La's (aunque en múltiples versiones) para escuchar. Mavers amenazó recientemente con regrabar el disco entero de nuevo. ¿¡Cuán frustrante es eso!? No se suponía que sería así. En 1993, Mavers me prometió,
“Uno. Nueve. Nueve. Cuatro. El año de Cocktail. Imagínate una montaña. En la cima, una luz de policía da vueltas iluminando –¡Llamando a todos! ¡Llamando a todos! Todos los otros grupos están escalando la montaña –U2, Nirvana, los Poses Drogadas (5), todos ellos. Todos escalando la montaña, pero nunca llegando a la cima. Nunca alcanzando esa luz azul. ¡Llamando a todos! ¡Llamando a todos! Porque nosotros estamos en la cima. The La's. Cocktail . Uno. Nueve. Nueve. Cuatro”.
1994 vino y se fue. Toda una década vino y se fue. Uno que otro ensayo grabado salió a la luz. Una gira de ‘regreso', pobremente criticada en el 2005 (Lee cantando con dolor de muelas, su viejo amigo Jasper tocando la batería de pie, el grupo usando amplificadores Fender de ensayo de 15watts), suscitó gran especulación sobre un nuevo disco, pero nada salió de todo ello. Hasta muy recientemente, habría parecido que los La's no fueron sino una nota al pie en la historia de la música, la banda que pudo ser, que debió ser, inmensamente popular, con Cocktail como su mundialmente conocido, estruendoso y vibrante segundo LP.
Ahora, hay un nuevo giro en la historia de The La's. En menos de dos semanas, The La's están fichados para tocar en un festival en Sheffield, Inglaterra. Mavers reapareció hace poco en un escenario junto a ese otro gran genio incomprendido que es Pete Doherty (véase YouTube). Una nueva banda ha sido armada provisoriamente, con varios miembros de Babyshambles (traicionando así la visión inicial de Mavers de que los miembros de The La's fuesen todos de Liverpool) y tienen fecha para presentarse. Por un lado, quiero que sean grandiosos, que toquen toda una gama de nuevas canciones y que lanzen apuradamente un disco, lo más pronto posible. Pero, por otro lado, con Mavers amenazando regrabar todo el disco entero de nuevo, puede resultar muy frustrante para todos. Habrá que esperar y ver...
Notas:
(1) El skiffle fue un género de música famoso en Inglaterra en los años '50, practicado por varios músicos, y era la versión británica de cierto tipo de country norteamericano, sólo fue popular en Inglaterra y sólo por unos segundos.(N. del T.) (subir)
(2)Merseybeat es el nombre que se le dio a un estilo de música practicado por muchachos de Liverpool –la ciudad a la que cruza el río Mersey–, durante los sesentas más que nada, como Gerry and the Pacemakers (famosos por su Ferry Cross the Mersey), o los no tan conocidos The Beatles. (N. del T.) (subir)
(3)Ghetto blaster es el nombre coloquial del tipo de radio gigante que se puede observar en varias películas ochenteras llevadas al hombro; esas Panasonic enormes que tienen tanta potencia como un Marshall y que, si no se botaron a la basura, todavía hoy siguen funcionando perfectamente. (N. del T.) (subir)
(4)Rootsy es el término que traducimos como purista. Rootsy se refiere a una forma de tocar música: hacerlo de la manera tradicional que corresponde a un estilo, por tanto, puramente. (N. del T.) (subir)
(5) Juego de palabras entre The Stone Roses –grupo de la escena mancuniana de los ochentas denominada Madchester, de los primeros shoe-gazers, una de las tantas influencias directas de los Oasis, el grupo del Rey Mono, Ian Brown– y The Stoned Poses (poses drogadas literalmente), por ser esta banda posera y extremadamente asiduos de las diversiones químicas. (N. del T.) (subir)