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The Jesus and Mary Chain Revisitados

por M.A.K.
 
 

“Tiene que durar por años. Tiene que ser como uno de esos LPs, como el primer LP de The Velvet Underground que siempre vende. Estoy tratando de pensar en algo como para 20 años más,” dice Jim Reid, vocalista y miembro fundador de la banda escocesa, en 1985, refiriéndose a Psychocandy, el disco debut de la Mary Chain, lanzado al mercado en noviembre de ese año por el sello inglés Blanco y Negro. Pasan veinte años de esa declaración; mientras, el post-punk se ha desecho, los shoegazers han desaparecido y la banda se ha disuelto; pasan dos décadas y Warner Music decide reeditar el disco, el 2006, añadiéndole a la edición un DVD con los videos de los tres singles del disco. Veinte años son necesarios para confirmar aquello que sabía el escocés del pelo abombado al momento del lanzamiento.

Y es entonces que Jim y William, su hermano mayor, deciden arreglar toda pelea de hermanos y villanos, y reunir al grupo –no el mismo que grabó ese disco debut, pues entonces contaban con Bobby Gillespie, vocalista de Primal Scream, en batería, y Douglas Hart en bajo–, para una actuación en Coachella, que incluyó una muy desafinada Scarlett Johansson, una canción nueva y la decisión de grabar un disco. Decisiones que los trajeron a nuestro país el pasado 4 de noviembre para presentarse en el SUE 2008, junto a R.E.M., banda que siempre le rindió pleitesía a la música de la Cadena de Jesús y María.

En septiembre del presente año la disquera Rhino Records, parte del grupo Warner, editó un boxset de 'rarezas y lados B' de la banda titulado The Power Of Negative Thinking; en cuatro discos se nos presentan todas aquellas canciones que no vienen en los seis discos de estudio de la banda. Ya el 2002, Warner Strategic Marketing –de donde nacería Rhino Records– había sacado una compilación llamada 21 Singles en la cual se juntaron los lados A de los singles editados por la banda, desde Upside Down, el primero, hasta I Love Rock n Roll, el último, junto con una declaración de los hermanos escrita el año anterior. “By 1998 we decided we had taken the band as far as was fun and then we quit we killed the JAMC we're not sad we're glad”.

 

Los Discos

Escuchar 21 Singles es escuchar la historia de la banda; sus progresos musicales y estilísticos. Arranca el disco, y la historia, con una canción distorsionada, un chirrido mecánico por sobre las primeras notas de Upside Down, una canción que le debe todo a la Sister Ray de The Velvet Underground, pero que lleva esa manera de hacer música mucho más lejos. Como dijo James Oldham (1). el 2000: “Incluso [los miembros de The Velvet Underground] hubieran retrocedido frente a la cruda brutalidad del ataque de la Mary Chain.” Este primer single fue editado por el sello Creation, y no se incluyó en ninguno de los discos de estudio. Las siguientes cuatro canciones están asi mismo llenas de distorsiones, reverberaciones, eco y caos; parecieran venir de la radio favorita del diablo. Pero bajo toda esa distorsión, acoplaciones, y disonancias, se esconden canciones herederas del blues, de Bo Diddley, de Bob Dylan y melodías del estilo de los Beach Boys.

Estos primeros singles, tres de ellos extraídos del Psychocandy, marcan lo que fue la banda en una primera etapa. Lo que fue su disco debut. Los hermanos Reid prepararon este debut por años, no fue una casualidad que dieran con ese sonido aterrador, ese conjunto de ruidos y desafinaciones, de reverberaciones feedback y gritos escandalosos, que encubren melodías playeras y baladas románticas. Su primer single del disco, Never Understand, despega, antes de cualquier nota, con un chirrido aterrador, como si al empezar la canción hubiesen puesto la guitarra muy cerca del parlante, manteniendo ese chirrido a lo largo de toda la canción. Pareciera que fuese música industrial, mientras Jim Reid canta, ronco y aburrido “You never understand me, yeah / Wishing to hide but you just can't see me / I tell you the truth but you don't believe me”, intercalando unos “uh huh huh” mientras en el fondo alguien grita desesperadamente, como si estuviesen azotándolo. La canción entera es, en apariencia, la canción de un angustiado personaje, un incomprendido, pero la melodía, desligada de los gritos y los ruidos de máquinas disonantes, es la perfecta heredera de las primeras canciones de los Beatles. Las canciones Inside Me e In A Hole hablan de una desesperación frente al mundo, incomprensión, como en Never Understand, pero en un plano comparable al spleen, guardando las diferencias estilísticas. “God spits on my soul” dice In a Hole “There's something dead inside my hole […] And I see me on a toxic dream / And I'm dancing on a scream”. My Little Underground se encuentra también dentro de esta temática, así como Sowing Seeds y Something's Wrong. Este disco, a excepción de Just Like Honey y Taste Of Cindy, está plagado de letras sobre la alienación del mundo, y la soledad, en las canciones ya mencionadas, o la alienación frente al amor, como es el caso de Never Understand y The Hardest Walk. Analizando esto, damos con la respuesta al por qué del sonido, y el por qué de ese tocar de espaldas al público en los conciertos. En los temas, la voz del cantante debe competir con los ruidos de estática, ruidos que recuerdan a las maquinarias de una fábrica, a las frías ciudades donde en cada esquina se construye un nuevo edificio, y, a veces, la voz se deja ganar, esa voz apática y átona, con apenas ganas de cantar, se deja vencer por el sonido del exterior, cosa que se refleja en letras que hablan del mundo como un lugar hostil, de una soledad inabarcable y de una alienación en cuanto a la demás gente que apenas se puede soportar, como es el caso de la mayoría de los temas del disco. La canción que resume este sentimiento, que encontramos a lo largo de todo el disco, es It's So Hard, en las líneas “All our life is dead / So it seems / All our life is dreams / A poem in the head / of a poet that's dead”, canción en la que la voz es apenas audible debajo de todos los ruidos, ecos, y reverberaciones.

Su canción más lograda, considerada por muchos como la mejor, es la que marca el fin de esta etapa, la que al tiempo veríamos transformada en una perfecta balada acústica y que no fue incluida, tampoco, en ningún disco de estudio. Some Candy Talking podría ser llamada la hermana de Just Like Honey, en cuanto es una balada y aún contiene los ruidos estáticos de la primera canción del Psychocandy, pero es incluso más lograda que esta. En este tema se muestra la mejor batería y guitarra que la banda ha usado hasta el momento; la voz tiene más cabida, hay un poco más de emoción, como si hubiese logrado encontrar un lugar en el mundo hostil. Es más, la letra habla de 'ir a ese lugar', lugar que está significado por la chica que ama. La canción termina con Jim Reid, un tanto más apasionado que de costumbre, gritando 'I want your candy! I want your candy! I want stuff!', letras que llevaron a creer que la canción se trataba de drogas, pero mirado de cerca podemos decir que es una (a)típica canción de amor, que incluso contiene las líneas “Should all the stars shine in the sky / They couldn't outshine your sparkling eyes / But it's so hard to be the one / To touch and tease and to do it all for fun / But it's too much for a sweet heart to take / Cause hearts are the easiest things you could break”, dejándonos ver que el lugar a salvo del mundo está en la amada y en la idealización de esta, pero que aún cabe el miedo a perder este lugar.

 

 

En April Skies, el primer single de su segundo disco Darklands, editado en 1987, la reverberación, el feedback y los gritos desesperados de fondo han ido dejando espacio a melodías más suaves, en apariencia. Las letras de este disco son del toque sadomasoquista, a veces horriblemente melancólicas, a veces simplemente rabiosas, o ambas, como la preciosa Cherry Came Too, o la romántica-a-su-manera Happy When It Rains, que fue usada como single. Para este álbum William Reid aporta la voz en tres canciones, quizás las más tristes, Nine Million Rainy Days, por ejemplo, que termina con el muchacho diciendo “And all my time in Hell / Was spent with you”. Esta canción sigue con el tema, largamente tratado en el disco, de canciones como Happy When It Rains, Cherry Came Too, April Skies y About You. Estas tratan de un amor masoquista; la amada siempre va a maltratar, como una asesina, al amante, lo cual en ciertos casos, se asocia a la lluvia, lluvia a la cual los chicos, provenientes de Escocia, estaban más que acostumbrados. Pero esta crueldad de parte de la chica no es un problema, se disfruta como se disfruta la lluvia en Escocia y, a veces, se pide con ganas, como en Cherry...: “You got me running around / With fear in my head for you […] And I'll give you my soul / To beat it with your pole / I'm going to give you my head / You could kick it dead”. Esta, además, continúa con lo expresado en In A Hole del Psychocandy : “Me and Cherry are so extreme / Making love at the sound of a scream”, es decir, él ya no baila solo en el grito, ahora la chica, su refugio, se une a él en su soledad. En About You y Happy When It Rains el sufrimiento causado por el amor se asocia a la lluvia, que no es algo malo. La primera nos dice “I can see / That you and me / Live our lives in the pouring rain […] There's something warm about the rain / I know there's something warm / Good about you” y la segunda, partiendo por el título, nos explica que el muchacho es feliz cuando llueve, es feliz cuando la chica, que en su cerebro se siente como un dolor, habla 'oro y miel'. Estas canciones siguen la línea de Some Candy Talking, pues es este amor doloroso y cruel, esta lluvia, el refugio frente al mundo, y, por esto mismo, se disfruta. El lugar encontrado en temas como Some Candy Talking y Cherry Came Too es cruel, pero se soporta, pues es la única salida a ese mundo hostil. La voz es más alegre al cantar esto; se dirige con gusto a la chica a la cual habla, por muy cruel que ella sea, y lo hace con más seguridad, pues, como dice la última canción que cierra este ciclo de amor masoquista, 'hay algo tibio acerca de la lluvia'. También incluye el disco canciones de individuos angustiados y alienados, como es el caso de On The Wall , Darklands, Down on Me y Deep One Perfect Morning, pero, a diferencia del disco debut, donde la voz era aplacada por el ruido del mundo exterior y buscaba esconderse de la gente, aquí la voz tiene el mismo poder que los instrumentos, la música se ha librado del feedback y, aún acompañada de baterías tan simples que parecen electrónicas, las canciones son más rockeras, dándonos a entender que los chicos, autores de las letras, ya no son aquellos que deseaban esconderse tras una cortina de ruidos, reverberaciones y acoplaciones, sino que ya tienen la suficiente fuerza como para plantarse de frente al público y cantar a todo pulmón.

Luego, encontrando un lugar fuera del shoegazing, vemos en el compilado temas como Blues From A Gun o Head On, del tercer disco Automatic, de 1989. Este disco marcó una nueva etapa, metiéndose de lleno a la dirección marcada por las canciones del disco anterior. Lo que escuchamos, en forma de reemplazo del feedback, es una batería eléctrica y un sintetizador, siguiendo la costumbre de los ochentas. que le da ese aire, que no se ha perdido aún, de industrialidad a la música de los Jesus. La voz de Jim Reid ya no es la de un chico que se viste de cuero y canta aburrido y sin tono alguno, canciones peligrosas y que son censuradas en las radios; ahora el cantante, que para entonces ya contaba con 27 años, agrega pasión a su canto, usa esa voz rasposa y ronca, pero con más emoción, voz que acompaña a las canciones más rápidas y más rockeras de lo acostumbrado por la banda. La banda ya no es aquella que se paraba de espaldas al público a tocar por 15 minutos. Ahora son rockeros, comparables a las bandas de garage setenteras, con ritmos bailables, cantando sobre autos y un Dios que se ha vuelto loco, en Coast To Coast, o cómo una muchacha le habla a Dios a través de sus técnicas de seducción en Her Way of Praying. La canción que sirvió de single, Head On, fue versionada por The Pixies para su Trompe Le Monde, lo que ayudó que al disco, visto por muchos como malo e insuficiente, se le prestara más atención. Luego está, en la segunda mitad del disco, Halfway To Crazy, canción hermana de Head On, una de las más conocidas de la banda, que aún tocan en vivo. Al igual que su hermana alude a la muerte de una manera particular diciendo “Suicide could save me / Oh it's that much too extreme” en una canción que habla de amantes amarrados por la lengua cuyos tratos se han podrido, tanto así que se considera la idea de suicidio u homicidio. En Head On, por otro lado, encontramos las líneas “And the way I feel tonight / Oh I could die and I wouldn't mind” y luego “And the world could die in pain / And I wouldn't feel no shame”, reflexiones a las que se ha llegado también por un mal amor. Estas canciones se pueden parear con Gimme Hell, que también trata la muerte y el 'tener la lengua atada', o Blues From A Gun. En definitiva, gran parte de las canciones de este disco hablan de rupturas. Si en Darklands el amor era cruel, pero agradable, aquí es cruel y lo único agradable es que ha terminado. Todo esto se resume en la letra de la penúltima canción del disco, una canción distinta a las otras en cuanto a sonido, pues es acústica y sólo cuenta con la voz de Jim y la guitarra de William, que dice “These twisted times / Can't compare to mine / And heaven knows / Where loving goes”, terminando en esas dos últimas líneas que lo explican todo: “Do I love her still? / Well did Jesus kill?” Demás estaría decir que Drop es una influencia directa para el Pablo's Honey de Radiohead.

Su cuarto disco lleva por nombre Honey's Dead, clara alusión a que Just Like Honey, y por ende el primer disco, habían sido olvidados y superados, por una banda que se rehusaba a participar en el juego de los críticos y fanáticos que esperaban que The Jesus and Mary Chain volviera a repetir el disco debut.

 

(Continúa en el tercer número con revisiones a los últimos tres álbumes, las sesiones con John Peel y el concierto en el Movistar Arena.)

 

(1) James Oldham fue editor de la revista musical inglesa NME y ahora es jefe de A&R [Artists and Repertoire] de Universal Imprint y manager de Loog Records. (subir)



 
 
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